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SONETO NAVIDEÑO
Hoy mi mundo se siente estremecido,
en su apacible decursar golpeado;
y el espíritu otrora sosegado
en crespas hondas bulle conmovido.
Y que en este diciembre fugitivo
una diosa soñada y preferida,
como un rayo de luz entró en mi vida
y en sus ojos, feliz, estoy cautivo.
Virgen que en el marfil más delicado
fue tallada por magia extramundana,
para que allí en su cuerpo deseado,
-como el Adán febril de la manzana-
realice yo mi sueño ultrasoñado
en este invierno esquivo de La Habana.
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